El lado positivo del descenso de categoría en el trabajo

December 12, 2019 Geoffroy De Lestrange

El descenso de categoría a menudo es visto como algo negativo, habitualmente se asocia con una degradación en el estatus, con empleados perjudicados, con menos salario; en definitiva, con una situación cercana a la destitución de esa persona. Pero, el descenso de categoría también puede ser algo positivo y un impulso para la vida privada.

Puede sonar raro, sí. Pero os lo explicamos. Especialmente en el momento actual tenemos unos días muy cargados: sin parar en el trabajo, después recoger a los niños o hacer la compra, ir al gimnasio o quedar con los amigos y tener preparadas la cena y la comida del día siguiente. Esta saturación hace que nos sintamos cansados y sin tiempo para nada. ¿Y si bajar de categoría laboral fuese una solución al problema?

Os vamos a presentar tres situaciones en las que se puede apreciar cómo sería una opción más saludable, en términos de trabajo. 

Gran carga de trabajo, mucha responsabilidad

Hay empleados que están activos en todo momento, 24x7. Suele ser una situación habitual para ellos conectarse por la noche para quitarse algunos correos pendientes, así como trabajar los fines de semana o estar disponibles por la tarde/noche, al salir de la oficina. Puede que no siempre sea un problema, pero cuando lo sea, afectará a la salud de nuestros colaboradores.

Hasta un 30% de las bajas laborales en España son consecuencia del estrés, según un informe que ha elaborado el Instituto Nacional de Estadística. De hecho, la importancia y la preocupación que ha suscitado este tema es tal, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido incluir en su 'Clasificación Internacional de Enfermedades el desgaste profesional’ el ‘Burnout’ o síndrome del trabajador quemado. Para estos trabajadores, el descenso laboral puede ser una solución sostenible, ya que podrán liberarse de algunas responsabilidades e ir gestionando su tiempo de manera que les permita ir desarrollando su carrera profesional de forma más escalonada y con una mayor proyección de futuro.

Desmotivación en el puesto de trabajo

También vimos durante el verano el alarmante aumento de las cifras de absentismo laboral en España: hasta 375.000 empleados no habían acudido ni un solo día a su puesto durante 2017, según el estudio elaborado por Adecco y sobre el que habló mi compañero Marc Altimiras en Cinco Días. Una señal inequívoca de falta de motivación, ante la que decía Marc las empresas tienen que actuar y favorecer un mejor ambiente de trabajo y una comunicación más fluida. Eso para por conocer las necesidades e inquietudes de los empleados, así como de ayudarle a valorar sus opciones laborales en cada momento.

También los líderes de equipos y/o departamentos tendrán que hacerles ver que no hay nada de malo en necesitar un cambio en el trabajo y buscar la mejor manera de hacerlo. La movilidad interna es una gran solución, reubicar a una persona para que retome un nuevo proyecto y renueve su motivación. Y puede que en este nuevo puesto tenga menos experiencia, lo que supondría un descenso de categoría, pero supondría un aumento de su satisfacción en el trabajo.

Usar habilidades valiosas de manera diferente

En sintonía con la anterior situación descrita, un descenso laboral también puede ser una manera eficaz para valorar las habilidades de los empleados veteranos. Por ejemplo, alguien que ha estado trabajando en el departamento de ventas de una gran empresa durante treinta años y ahora se está instalando una nueva plataforma tecnológica compleja. Para un empleado senior, ese cambio puede causar mucho estrés, pero ¿por qué ha de ser un motivo para una jubilación temprana?

Evitemos perder 30 años de conocimientos, experiencia y compromiso de un gran empleado de la compañía y valoremos qué habilidades tiene y cuáles ha desarrollado en este tiempo.  El descenso laboral puede ayudar y motivar a un empleado al evitarle tener que lidiar con estas nuevas tecnologías, si en su lugar, se le asigna un nuevo rol como mentor en el que pueda actuar como mentor para sus compañeros menos experimentados. Porque el software de apoyo puede cambiar, pero las funciones del trabajo siguen siendo las mismas. De esta manera se crea una situación en la que el empleado se siente valorado, los compañeros pueden aprender de él y sus conocimientos se conservan en la empresa.

El descenso no tiene que significar una disminución de la función, o tiene que ver con la eliminación gradual y el ser superfluo. Puede ser un paso para crear más desarrollo personal, para conseguir un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida privada y ser más feliz. Y un empleado feliz y motivado también vale mucho más para el empresario y la compañía.

Sobre el Autor

Geoffroy De Lestrange

Product Marketing & Communication Director EMEA at Cornerstone OnDemand

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